viernes, 21 de noviembre de 2014

"Q.E.D." Los apuntes de Quincy E. Danes

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Vi a Richard dos veces durante su encarcelamiento. La primera vez fue en el verano de 1972. En ese momento justo había empezado mi nuevo trabajo con el Departamento de Ciencias del Comportamiento en el FBI, y mi trabajo consistía en entrevistar a varios presos y catalogar su estado mental. Él fue una de las personas que conocí durante este proceso.

Soy inocente. La única relación que tuve con Vivian no pasó de saludos ocasionales. Sí que pensé que quizá no le gustaba, considerando que cuando la saludaba con una reverencia me miraba con una expresión desagradable. Pero no estaba molesto con ella ni sentía nada por ella. No conocí a Brenda en mi toda mi vida. Las letras marcadas, los periódicos con las manchas de sangre… es todo muy críptico para mí. ¿Son estas las pruebas? Estaba practicando para convertirme en mago profesional. A veces me ofrecía como voluntario para hacer trucos en asilos y centros de día. Como soy una persona tímida, me daba vergüenza mostrar mi cara delante de los demás, así que me pintaba la cara de payaso. Es por eso que usé el estuche de cosméticos.  Las cuerdas de piano también son herramientas que usaba en mis actuaciones de magia, y las cartas eran parte de un truco en las que las cortaba o quemaba y adivinaba el número. ¡Esa lista de nombres tampoco era una lista de víctimas! Esos eran los nombres de mi ruta de reparto de periódicos y los números que había escrito al lado de los nombres era el orden en que repartía sus periódicos para ser más eficiente, ya que había recibido quejas por repartos atrasados. Los nombres que había tachado eran de las personas que, fuera por muerte o cambio de domicilio, ya no necesitaban que les repartiera el periódico. Por una razón u otra, todas las víctimas acabaron siendo en mi área de reparto. Es por eso que había tachado los nombres de las víctimas de la lista, no hay nada más. Le dije  lo mismo a la policía una y otra vez, pero me reprendieron diciendo “oh, eres un mago, ¿verdad? Entonces eres bueno engañando a la gente, ¿no?” y no escucharon ni una palabra. La investigación en sí fue vergonzosa. Abusaron de mí, y no me daban de comer. Me inyectaron suero y no me dejaron dormir. Pensaba en maneras de escapar del dolor físico y emocional, así que hice lo que la policía me dijo y confesé. Estaba al límite.

No es raro que el culpable defienda su inocencia. No obstante, el hombre sentado delante de mí era muy diferente del perfil del criminal despiadado que circulaba por los medios de comunicación. Las pruebas verdaderamente le señalaban, pero las cosas que le asociaban al crimen no eran pruebas definitivas de su culpabilidad.  Obviamente, no podía simplemente creer sus palabras. Había demasiado, demasiadas coincidencias para decir que todo fue simple casualidad. 


Sin embargo, la verdad es que esta historia despertó mi intuición y curiosidad. Hasta ahora, que me he retirado del FBI para trabajar como un simple detective,  nunca me imaginé que el misterio de Black Maria de 40 años atrás fuera más allá de mi imaginación…

Entonces di varias entrevistas a las personas conectadas con el caso, ya que hice una lectura minuciosa del informe dejado por el inspector Mike (fallecido después de la resolución del caso de Black Maria, le  dejó un enigma a su mujer, la cual estaba cuidándolo, diciéndole: “Black Maria…al revés…fue mentira…”)
Las personas cercanas a Richard le describieron como una persona amable. Harry Powell, el hombre que defendió a Richard, estuvo bajo cuidado médico debido al empeoramiento de su salud, así que solo pude entrevistarlo por teléfono. 

Richard era verdaderamente un hombre de buen corazón. Solo vi su número de magia una vez, en una de las instituciones donde trabajaba de voluntario. Tenía muchísimo talento, y era muy popular con la gente mayor y los niños pequeños. Conoces al inspector Hank, ¿verdad? Eso es, “Mr. Justice”. Él fue quien forzó la confesión de Richard. La “justicia” de Hank al final fue solo para él, ¿no? Durante la investigación preliminar, la intención era declararlo inocente. Pero si íbamos a ir a juicio, el jurado, ya influenciado por lo que circulaba por los medios de comunicación en ese momento, seguramente hubiera decidido la pena de muerte en este caso. Al final pudimos evitar ir a juicio al declararlo culpable, aceptando el encarcelamiento y la valoración de un psiquiatra, además del posterior tratamiento médico. No obstante, para evitar el juicio, solo nos ofrecieron cadena perpetua en el acuerdo sobre la declaración de culpabilidad. Pero creo, incluso ahora, que es inocente. 


Cambiando de tema; aunque Harry al principio fue odiado por los medios por defender el criminal de tal crimen atroz,  luego se creyeron su look elegante y su comportamiento de estrella de cine, así que  le respaldaron y los comentaristas de noticias se comportaron como si él interpretara el papel de abogado en una serie popular de televisión.

Supongo que la gente que ronde mi edad lo recuerda tanto como yo. 



Conocí a la madre de Richard. La visité cuando estaba en el hospital por una infección de pulmón.

Él realmente amaba los animales. Cuando era pequeño y murió su perro, lloró durante días. En los medios dijeron que le habían visto cogiendo un perro lleno de sangre, pero creo que eso fue simplemente alguien que lo vio por unos segundos antes de que lo enterrara. Al fin y al cabo, siempre que se encontraba con perros o gatos atropellados decía que sentía pena por ellos y les daba un entierro digno. Richard es realmente un chico de buen corazón. Cuando era pequeño, me divorcié de su padre, y durante un tiempo vivió en una familia sin padre… así que eso quizá le hizo sentir solo. No quería que sus amigos fueran a jugar a casa, y se pasaba el día practicando trucos de magia. Después de mi nuevo matrimonio, pudimos hacer muchas cosas juntos como familia. No tuvo ningún problema con su padrastro. Éramos una familia feliz. Nunca me arrepentí de que naciera. Creo en Richard. No puedo ir a verle en mi situación actual, pero mi amor siempre estará cerca de él. 

Mientras hablaba sobre Richard, las lágrimas caían por sus mejillas. 

Durante la segunda entrevista (en 1976) le pregunté “si eres inocente, ¿por qué no fuiste a juicio?” Me respondió “era inútil; ya habían decidido darme la pena de muerte. Ahora, aunque fuera a morir, el mundo no cambiaría… pero al seguir viviendo el futuro seguro que cambiará. Si sigo vivo, entonces estoy seguro de que algún día podré demostrar mi inocencia”. 

No obstante, seis años después de la entrevista, en 1982, se suicidó en prisión. 

Me preguntó que llevó a Richard, alguien con tantas ganas de vivir, a cometer semejante acto. Después de su muerte, se encontró la frase “¿tengo aún la capacidad para amarte?” garabateada en las páginas de su Biblia. Aunque intenté averiguar la identidad del “tú” de la frase, como ya había muerto, no puedo contestar a la pregunta. 



A continuación
El 7 de marzo de 1970, 16 años después del incidente de Black Maria, los Alexander, una pareja que vivía en los suburbios de LA, fue atacada por un grupo de matones.

Ese día, Alexander había salido de casa alrededor de las 7, para volver poco después. La razón de su rápido regreso fue debido a una discusión que tuvo con su mujer, la cual estaba preocupada, ya que tenían planes para salir en pareja más tarde ese mismo día. Al entrar en el recibidor, un hombre desconocido apareció de dentro de su casa, le pegó un puñetazo y huyó de la escena. Él se apuró en perseguirlo, pero se desmayó debido al fuerte dolor en su cuerpo. Cuando se tocó la zona afectada, se encontró con una herida profunda y cayó delante de sus pies un cuchillo cubierto de sangre. 


Aguantando el dolor, se acercó rápidamente a su amada esposa. Se tranquilizó al encontrarla durmiendo en la cama sin heridas profundas.  No obstante, ella siguió durmiendo. Se desconoce si  su estado fue debido al trauma psicológico que sufrió, pero por alguna razón desconocida, cayó en estado vegetativo. Alexander no pudo ver la cara del hombre en el instante en que se lo encontró, pero la imagen de la figura del agresor quedó grabada en su memoria. Testificó que el hombre medía unos 185 cm, tenía el pelo rubio muy corto y era caucásico. 



La razón que ocupa este caso es que había un mensaje escrito en la pared con un pintalabios negro: “no puedo controlarme”. 
Sin embargo, el caso de Black Maria se había cerrado hacía diez años, y el actual caso se resolvió tan rápido que no llamó la atención de los medios de comunicación más allá de un medio que relató la historia.
Al final, nunca se atrapó al criminal. 
El cuidado y las súplicas del marido de “despierta algún día… muéstrame tu sonrisa una vez mas” no sirvieron de nada, y 14 años más tarde, en el 1984, la señora Alexander murió. 
Cuando asistí al funeral, intercambié algunas palabras con su marido. 

Este dolor intenso en mi lado izquierdo es un recordatorio constante de que la abandoné. Si se hubiera levantado una vez más, le hubiera dicho, “te quiero, incluso ahora, aún te quiero”, dijo, rompiendo a llorar delante de mí. 

Pasaron los años y en el 2000, las técnicas de pruebas de ADN mejoraron, hasta el punto en que se implementaron regularmente en la investigación de las escenas de crímenes. La mayoría de las pruebas del caso de Black Maria se habían perdido, pero afortunadamente para mí, tenía un conocido en el departamento de policía, y a través de él pude pedir las pruebas de ADN sacadas del cuchillo usado en el caso de Alexander (aunque tuve que recompensárselo un poco). 

El descubrimiento inesperado en esta prueba fue encontrar el ADN de Vivian, la víctima del caso de Black Maria. Admiraba el progreso que había hecho la ciencia, al poder detector el ADN de un caso que había tenido lugar casi medio siglo antes. 

Si se hubieran perfeccionado estos métodos cuando sucedió el caso de Black Maria, es probable que se hubiesen resuelto muchos de los puzles que quedaron por resolver… 

Obviamente, el ADN no podía responder a la pregunta de “¿cuándo estuvo en contacto el cuchillo con Vivian?”. No había manera de demostrar que el cuchillo era el mismo usado en el asesinato de Black Maria. Además, me surgió otra duda: si el hombre que había atacado a Alexander era el verdadero criminal detrás del caso de Black Maria. 




En los últimos años, el tema de “Black Maria” ha resurgido entre los amantes del misterio. Han aparecido algunas teorías, desde aquellos que creen que el crimen se justificó debido al modo de vida de Vivian como prostituta,  a los que respaldaban teorías ocultas como que el criminal estaba poseído por los poderes oscuros del “sol negro”, ya que hubo un eclipse solar total visible en los Estados Unidos el 30 de junio de 1954, cuando ocurrió el incidente, y también el 7 de marzo de 1970.  Sean cuales fueran sus razones, me alentó ver que la gente se interesaba al aumentar el misterio. 

En el punto actual de mi investigación, pienso que existe la posibilidad de que el inspector de policía Hank fuera demasiado rápido al arrestar a Richard. Llegó un punto en su carrera, después de que se resolviera el caso, donde se le acusó de hacer lo que fuera, justo o injusto, para resolver los casos. Además, hubo rumores de que suministró información a los medios de comunicación a cambio de dinero, lo que me hace dudar sobre él, considerando que su distinguida historia como “Mr. Justice” podría ser una simple invención. Al estar desesperado por conseguir logros personales peleándose con el FBI, podríamos decir que hay posibilidades de que hubiera forzado una confesión, inventado pruebas y, a través de su colaboración con los medios, haber creado la imagen de Richard como alguien cruel de cara al público. No es inimaginable que las pruebas usadas en contra de Richard, básicamente los diarios manchados de sangre con la sangre de Brenda, fueran preparados por Hank a través de los efectos personales de Vivian. (También parece ser que surgieron preguntas sobre el arresto de Richard y la consecuente búsqueda, causando el cuestionamiento de los métodos de Hank por parte del investigador especial Mike. A pesar de esto, el poder que tuvo Hank después de la resolución del caso fue inmenso, y el departamento le respaldó, al no querer que el caso fuera más allá. Como consecuencia, Mike fue sustituido de su puesto y volvió a trabajar para el FBI. Se dice que cuando Mike se fue, le clavó la mirada a Hank y murmuró, “¿por qué Dios le dio a los humanos el poder de juzgar a los demás?”) Aunque hay algunas "manchas negras" en sus registros, que no se limitan al tratamiento del caso de Richard, no es todo completamente negro. 
Supondría que es inocente, basándome en el principio de que la duda no constituye la habilidad  para castigar a alguien

La gran pregunta respecto a “Mr Justice” es: ¿puede alguien juzgar a otro, con la justicia que mejor le convenga?

No obstante, me duele decir que incluso las verdades que yo mismo he destapado no serán suficientes para demostrar la inocencia de Richard.

Al fin y al cabo, ser inocente y ser acusado falsamente son dos cosas totalmente diferentes

¿Por qué Vivian tuvo que ser asesinada? ¿Qué mensajes ocultos dejó el criminal en la escena del crimen? ¿Fue el mensaje en la pared la última súplica desesperada de un intelectual luchando contra el monstruo asesino que lo estaba sobrepasando? ¿Fue Richard el asesino o fue acusado falsamente? ¿Fue ese hombre rubio el verdadero criminal? ¿O era un simple forastero? ¿O fue obra del sol negro? 


Aún estoy buscando respuestas, hasta el día en que todas mis dudas causadas por las innumerable teorías sobre el caso puedan ser resueltas. No es un caso que se pueda cerrar con un simple Q.E.D.

Ahora, 60 años después de que empezara el caso, la realidad detrás del caso de Black Maria está aún oculta en la oscuridad.

Detective privado Quincy E. Danes
Agosto de 2009. 


Sobre Quincy E. Danes:

Nacido en Montana, USA, el 9 de Julio de 1945. 

64 años (en agosto de 2009).
Al principio fue empleado del Departamento de Ciencias del Comportamiento en el FBI como psicólogo criminal, y contribuyó en la resolución de muchos crímenes atroces. Después de su retiro del FBI en el 1996, Quincy abrió su propia oficina privada de investigación donde trabaja como detective privado además de ser consultor especializado en psicología criminal  de varias agencias de cuerpos policiales.

Empezó su investigación sobre el caso de Black Maria al interesarse profundamente por la mentalidad del acusado. Aunque él tuviera 8 años cuando ocurrió el incidente, ya empezó a pensar en el caso como “¿por qué el asesino sintió que la víctima tenía que morir?” y, preguntándose qué tipo de mente tendría que tener para cometer semejante acto criminal, alzó el vuelo como un gran detective incluso desde niño. 

Él mismo entró en el laberinto de “Black Maria” con su primera entrevista a Richard en el 1972, y convirtió en su trabajo de por vida el destapar la verdad del caso de Black Maria. 


Texto extraído del booklet del Q.E.D, escrito por Yasu. 
Imágenes tomadas del Q.E.D. STORY -THE MOVIE- 
Traducción japonés-inglés: kikuko kamimura 
Traducción inglés-español: kamerisu

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